¿Para qué la masonería?

Muchas personas nos leen, nos consultan y muchas veces no sabemos el porqué de las cosas y aunque te motive únicamente la curiosidad, trataré de explicarlo de una manera sencilla.  Quiero empezar mencionando el valor del número tres porque en su sutil equilibrio físico, geométrico y espiritual se encuentra la razón de estas líneas. El número tres es el primer número impar e indivisible pues se compone de tres unidades o de una unidad más un par.

La unidad representa el cosmos, el todo, la divinidad del Gran Arquitecto del Universo, mientras que el dos corresponde a la naturaleza complementaria: la dualidad, el efecto y su causa, el hombre y la mujer, lo bueno y lo malo, la vida y la muerte, lo blanco y lo negro. Esta naturaleza complementaria no es mala, pues absolutamente todo se compone de ella y al ser complementaria forma “el ser” con todos sus atributos.

El tres, es representado por el triángulo que es la figura geométrica perfecta y básica en la cual toda figura se puede descomponer y desde la antigüedad se utiliza para representar la divinidad, el llamado Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo como un arrastre filosófico del Clero. Con ello también podemos transpolar a la composición del hombre como un conjunto triangular compuesto de cuerpo, alma y espíritu.

El cuerpo, que es representado por la materia visible, el alma por la materia invisible que son nuestros pensamientos que forman las ideas y crean la realidad en la que nos emergemos y vivimos segundo a segundo y por último, el espíritu, que es la esencia natural o divina que genera la vida, comúnmente llamado Dios o el Gran Arquitecto del Universo en léxico masónico.

Esa esencia divina que el Génesis llama soplo de vida es la trinidad presente en el hombre en cuerpo, alma y espíritu y en ello se trabaja constantemente, día a día para dominar nuestras pasiones y trascender hacia lo espiritual; subir y bajar constantemente logrando el equilibrio de la vida conforme a cada experiencia. Esto es lo que se asocia a los grados simbólicos de la masonería con la representación del tres, de lo corpóreo, mental y espiritual.

Ya con ello, no queda más que concretar que la masonería busca aprender a vivir, a dominarse; a lograr un ser altamente equilibrado entre lo corporal y espiritual pero sobre todo ponerlo en práctica pues cada día es la oportunidad de hacer el bien y contribuir con nuestro ser a formar una mejor sociedad, una hermandad real y no una simple utopía.

 

R.·. H.·. Gonzalo Velasco Macías

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